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El Real Madrid se enfrentó el pasado sábado, 7 de enero de 2012, al Granada C.F. en el Santiago Bernabéu.
Aunque era un partido para que los jugadores blancos demostraran que la primera parte del otro día frente al Málaga fue un simple desliz, no dejaba de ser, en realidad, un partido más. Un trámite que solventó fácilmente con un 5-1.
No obstante, no era un partido más para el Granada, ni mucho menos para sus aficionados. El Santiago Bernabéu fue, la noche del sábado, invadido totalmente por los aficionados ‘granaínos’. No sólo había bufandas blanquirrojas por todo el estadio, sino que el sector de aficionados que siempre habilita el Real Madrid para el conjunto rival, tuvo que ser extendido para acoger a todos.
Quizá ver más aficionados del Granada que madridistas es algo un tanto extraño en el Bernabéu. Lo que no es tan extraño es que se les oiga más que a la propia afición blanca, lo que hace, en verdad, que parezcan más de los que son. Y aquí se juntan varios motivos:
Uno de ellos, y el principal, es que la afición del Real Madrid en el Santiago Bernabéu, entiende por ‘animar’, dar palmas de vez en cuando, y acompañar algunos de los cánticos de los Ultra Sur. Y poco más.
El segundo es que esta ‘liga de dos’, hace que cualquier rival que se enfrente a Real Madrid o Barcelona, empiece el partido, por lo general, con la sensación de que es muy probable que su equipo pierda. Entonces se dedican a animar, apoyar a su equipo, y a pasarlo bien, ya que dan por hecho que ganar es imposible. Y más aún cuando van al Bernabéu o al Nou Camp. Ahí sólo van de fiesta. Y esto es lo que pasó el sábado. Los aficionados granadinos cantaron, gritaron, ‘bufendearon’, e incluso cantaron ‘olés’ ya con el 5-1 en contra. Ya sabían que iban a perder, así que tenían claro que había que animar sí o sí, pasara lo que pasara.
Estos dos motivos fueron los que hicieron que el Bernabéu fuera el campo del Granada. No sé cómo lo hicieron para ser tantos, pero el caso es que ahí estaban. Los madridistas abandonaban el campo en el minuto 85’, para no pillar atasco, y los rivales seguían ahí, haciéndose notar en todos los rincones del estadio, prácticamente.
Una afición muy grande la del Granada, en ambos sentidos, y una afición madridista que, a pesar de que no le motivara jugar contra el decimocuarto en la tabla, necesita un cambio generacional importante, para dar paso a nuevos aficionados que se conviertan en el oleaje que lleve en volandas a este Real Madrid.
Foto: Aficionados del Granada antes de entrar al Santiago Bernabéu. -(Imagen obtenida de Ideal.es)-
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