| Aire fresco |
| Palco vip - La libreta del utillero |
| Domingo, 20 de Marzo de 2011 17:46 |
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Como suele pasarme a menudo, la actualidad desmonta los bocetos de mi libreta. Quería hablar de deportes - de fútbol, concretamente -, de la cantidad de "clásicos" que nos esperan en pocas semanas y de si eso es bueno o malo, en realidad. Pero resulta que el día a día me cambia el paso y me obliga a hablar de periodismo. Porque, según parece, D. Eduardo Inda, director del diario deportivo MARCA, deja la dirección del periódico más leído de España para comandar los destinos del canal de televisión VEO7, propiedad de Unidad Editorial, es decir, parte del emporio de Pedro J. Ramírez. Y, si les soy sincero, no sé si alegrarme o echarme a temblar. Por un lado, dudo que Oscar Campillo, el elegido para ocupar el despacho de Inda, sea un histrión como el director saliente. No creo que tenga sus ansias de protagonismo y su carismática querencia hacia la polémica - y las ventas - a cualquier precio. Con Campillo llega un gestor con todas las letras de la palabra, una mano firme y experimentada que se preocupará por los ejemplares vendidos, como es lógico, pero espero que también por la información de calidad, la equidistancia - que no objetividad, destino imposible - y por la imagen de uno de los diarios con más solera del país. Y eso es siempre una buena noticia. Quizás un respiro de "cavernas mediáticas", persecuciones y contubernios judeo - masónicos. Lo que no acabo de comprender es el nuevo destino laboral del Sr. Inda. ¿Acaso se va a convertir VEO7 en adalid de la paranoia conspiranoide de D. Pedro? El mantener las exitosas cifras en el EGM ¿es argumento válido para un golpe de timón en la citada televisión? D. Eduardo no es de los que deja indiferente a nadie, eso está claro. Su particular forma de entender esta profesión y su característica forma de ser lo ha convertido en el objetivo favorito de infinidad de internautas, que han habilitado páginas web, blogs y foros dedicados, única y exclusivamente, a lanzar porquería contra su persona y contra el diario que hasta ahora dirigía. ¿Es el cambio en la dirección de MARCA una reprimenda encubierta a un comportamiento que mantenía e incluso ganaba lectores, pero que por contra ensuciaba la imagen del decano deportivo? ¿O acaso es un premio, una palmada en la espalda y una autorización implícita para que el esquema se repita en VEO7? Sabedor del gusto del Sr. Ramírez por el primer plano, por el protagonismo y por el atractivo brillo del candelero de la actualidad - características que lo convierten en "primo hermano" de Inda - ésta segunda opción no me parece del todo descartable. Si fuera trabajador de plantilla de VEO7 me prepararía para tiempos turbulentos.
Les reconozco que espero con cierta curiosidad las portadas del diario MARCA, bajo los nuevos criterios de dirección del Sr. Campillo. Leeré con fruición sus columnas - si es que se publican - y permaneceré vigilante a su línea editorial. Posiblemente a ustedes, fieles lectores de Palco Deportivo, lo que suceda en los medios generalistas carezca hasta cierto punto de importancia. No les quito razones, desde luego. Pero para quienes nos dedicamos a esto, este relevo no deja de tener su gracia. Muchos de nosotros nos hemos sonrojado con los niveles de desvergüenza, amarillismo e incluso hostilidad con la que se han tratado algunos temas. Entre los medios deportivos de Madrid y Barcelona, ésta lamentable guerra ha sido el pan de cada día desde hace muchos años, por desgracia. No tiene nada que ver con Inda ni muchísimo menos. Ya les he comentado en alguna ocasión que la prensa deportiva es al público masculino, a mi parecer, lo que las revistas de prensa rosa para algunas marujas de algunas peluquerías: un molesto mal necesario. Pero la actitud empresarial de Inda sí ha potenciado y enrarecido ese enfrentamiento mediático. Los argumentos - no siempre sólidos - para justificar una jugada en un partido, para denostar una actuación arbitral, para denunciar inexistentes persecuciones o - la última moda - para extender la sombra de la sospecha del dopaje, han encontrado asiento en las páginas de periódicos y en las teclas de periodistas irresponsables. E, increíblemente, se han visto replicadas, aumentadas y extendidas en la calle, desde la barra del bar hasta el asiento del taxi, desde el patio de colegio hasta la oficina. Honestamente, creo que abrir las ventanas para ventilar todo esto era algo que veníamos necesitando todos desde hace mucho tiempo. Le deseo suerte a Oscar Campillo, al igual que envío desde aquí mi más sincero pésame a los profesionales de VEO7. Imágenes: Eduardo Margareto | www.ligafutbol.net Comentarios (2)
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¡Uffff!
escrito por Hank66, marzo 25, 2011
Este señor tiene cara de buena persona, creo que si nos metemos con él haremos llorar al Niño Jesús. Por otro lado, me gustaría que el excelso periodista Látigo Serrano, el otro que nos llama a los culés "gachós" y Leticia Sabater siguieran el mismo camino. Bueno, Leticia Sabater no, que es de mucha risa.... De momento ya han fichado a Tomás Guasch, hombre de reconocida objetividad y equidistancia, con una simpatía por los culés notoria y conocida, jejeje.
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