| Pucela es de Primera |
| Primera división - Valladolid |
| Domingo, 17 de Junio de 2012 13:19 |
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El desenlace del playoff de ascenso a la Liga BBVA acabó con un empate a uno que asciende al Valladolid, en un partido agónico en que el Alcorcón comenzó adelantándose al borde del descanso, por medio de un testarazo del ex blanquivioleta Fernando Sales, y que Javi Guerra empató en la segunda parte, donde los locales pudieron anotar el segundo pero no lo hicieron, y tocó sufrir hasta el final. REAL VALLADOLID 1 - 1 A.D. ALCORCÓN Sangre, sudor y lágrimas tuvo que sufrir el Real Valladolid ayer en el José Zorrilla hasta confirmar el soñado ascenso. La renta de un gol conseguida en Alcorcón, que en teoría le daba ventaja al Pucela, espoleó a los de Anquela, que salieron como miuras a por el partido. Ni las 26.000 gargantas que abarrotaban el estadio les acongojaron lo más mínimo. El primer disparo a puerta, no obstante, era de Óscar, con un disparo desde su propio campo que se marchaba rozando el lateral de la red. El jugador salmantino, de lo poco salvable en la primera parte, lo intentaba en un mano a mano escorado que Manu Herrera rechazaba a córner. Pero el encuentro estaba donde quería el Alcorcón. Los de Djukic no lograban combinar bien, y el balón no llegaba en buenas condiciones a Óscar, Nauzet o Víctor. Así, los amarillos se emplearon a fondo (en ocasiones de manera agresiva) para impedir que el Valladolid se hiciera dueño del balón, y cuando lo tenían chutaban a la menor opción. En más de una ocasión, obligaron a Dani Hernández a hacer intervenciones de mérito. Las llegadas se sucedían, y el Valladolid ni con el ánimo de la afición reaccionaba. Cuando parecía que al descanso se iba a llegar con empate a cero, perdonados por los de Anquela, apareció el “malo” de la película. Fernando Sales, un ex blanquivioleta que se fue del club por la puerta trasera, aprovechó el error en el marcaje de Valiente y Peña y la mala salida de Dani Hernández para cabecear a las redes un balón llovido del cielo. El Alcorcón igualaba la contienda, y el pánico se instalaba en Zorrilla. La charla de Djukic en los vestuarios, sin embargo, cambió el panorama por completo. Los blanquivioletas salieron a por todas desde la reanudación y enseguida llegó el empate de la tranquilidad. Sisi vio el desmarque de Óscar, le dejó solo frente al portero y el charro, con una sangre fría y una clase magistral, cedió el cuero a su derecha para que Javi Guerra, solo, fusilara la portería del Alcorcón. Poco después, volvió Álvaro Rubio al terreno de juego tras unas semanas lesionado, y al equipo se le dibujó una sonrisa en la cara, alegría en el juego y aplausos en la afición. Entonces vimos al Valladolid de toda la temporada: posesiones largas, combinaciones a uno o dos toques y mucha mordiente arriba. Con el Alcorcón más volcado en busca del segundo gol, aparecieron los espacios y los hombres de calidad del Valladolid. Fue Sisi quien tuvo la sentencia en sus botas, en una contra frenética que comenzaba Nauzet por la derecha y que el albaceteño, con todo a favor, estrellaba en el palo. El Valladolid, pese al resultado tan cercano al abismo de quedarse otro año más en Segunda, no se vio amenazado en los últimos minutos de partido. Más bien era la angustia de no sentenciar, del intento de vaselina que falló Jofre, o del tiro ajustado de Guerra que se marchó fuera. Pero la victoria, disfrazada de empate, no se iba a escapar. No en un momento como éste, después de todo el sacrificio y el juego mostrado. Y no se escapó, y a las 23 horas, el Valladolid volvía a tocar el cielo. El fútbol quiso que se hiciera justicia. Como dijo Djukic en su día: Somos Valladolid, y Somos de Primera. Comentarios (0)
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